Comenzamos en la Plaza de la Convivencia, junto a la Alameda Mazarredo.
Este paseo recibe su nombre de José Domingo de Mazarredo, un marino bilbaíno del siglo XVIII que destacó por su talento estratégico y sus conocimientos científicos. Fue autor de manuales de navegación que marcaron época.
Aquí mismo encontramos la escultura Topaketa, “Encuentro” en castellano, de Mikel Lertxundi. Construida en madera, hierro y piedra, invita a ser recorrida, tocada y observada a través de sus huecos. Es una obra que nos recuerda que el arte también es experiencia.
Muy cerca se levanta el Palacio Ibaigane, obra del arquitecto Gregorio Ibarreche a finales del siglo XIX. Fue la residencia del naviero Ramón de la Sota y su interior conserva una gran vidriera de Anselmo Guinea. Tras ser confiscado durante el franquismo, hoy es sede del Athletic Club.
Si miras al horizonte, verás Isozaki Atea, dos torres gemelas de 83 metros de altura diseñadas por el japonés Arata Isozaki. Su gran escalinata recuerda a la Plaza de España en Roma.
Y aún pervive el recuerdo industrial del Depósito Franco de Bilbao, que podemos ver a nuestra derecha. Funcionó aquí entre 1931 y 1974, cuando el crecimiento urbano empujó a trasladar el puerto al canal de Deusto.
Sigamos ahora hacia nuestra próxima parada: el Paseo de Uribitarte.

