Aquí se encontraba, desde 1605, un cementerio británico que se mantuvo en uso hasta principios del siglo XX. Más tarde, el lugar se transformó en espacio de ferias y hasta de aterrizajes improvisados.
Hoy destaca La Puerta de los Honorables, de Casto Solano. La obra rinde homenaje a Ramón Rubial, histórico político socialista. Combina una figura realista en bronce con un bloque de hierro hueco que simboliza la puerta a la democracia y la memoria colectiva.
Muy cerca está el Puente de La Salve, inaugurado en 1972. Fue el primero en España con tirantes y tablero metálico. Desde 2007 lo atraviesa un gran arco rojo diseñado por Daniel Buren, que lo conecta visualmente con el Museo Guggenheim.
Avancemos por la avenida Abandoibarra.
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